Relaciones Internacionales – Comunicación Internacional

Argelia ante las elecciones de 2014

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En una reciente visita de José Manuel García Margallo a Argelia, el ministro de Exteriores español tuvo la ocasión de entrevistarse con Abdelaziz Buteflika, presidente desde 1999. La reunión distaría de ser trepidante, porque Bouteflika, 77 años, apenas puede hablar, se desplaza en silla de ruedas y en 2013 pasó 80 días ingresado en un hospital parisino tras sufrir un ictus. Parece ser que debatieron las vicisitudes del Barça. De lo que no se sabe si hablaron es de las elecciones presidenciales, que se celebrarán el 17 de abril y en las que varias regiones ya han empezado a participar. Buteflika, cuyo estado de salud ni siquiera le ha permitido declarar su candidatura –mucho menos hacer campaña–, quiere obtener un cuarto mandato.

El desenlace no parece interesante. Apoyado por el Frente de Liberación Nacional (FLN), el presidente ganó las elecciones de 2004 y 2009 a la búlgara (85 y 90% del voto, respectivamente). Amnistía Internacional, que ni siquiera pudo organizar su asamblea general anual en el país, denuncia la falta de libertades de expresión, reunión, y asociación en la víspera de los comicios. El gobierno ha cerrado los medios de comunicación y sindicatos que mantienen una línea crítica. El opositor Ali Benflis ha acusado al presidente de cometer fraude electoral. Buteflika ha respondido acusando a su contricante de cometer “terrorismo vía televisión”. “No tiene usted vergüenza de nuestros mártires, de su edad, de su enfermedad, de lo que le ha hecho a este país”,  espeta al presidente el periodista Kamel Daoud, célebre por su crítica del régimen. “Un día será usted linchado. Muerto, enfermo, o vivo.”

Ese día aún no ha llegado. En primer lugar, porque Argelia es para Occidente un socio y bastión de estabilidad en la región. La relación con el país es esencial para España, principal socio comercial de Argelia desde 2013. Por el fondo del Mediterráneo, los gasoductos argelinos suministran el 50% de la demanda española; en su superficie, Navantia se encarga de modernizar la marina argelina. Una Europa enfrentada con Moscú ve en Argel un proveedor alternativo de gas, mientras que Estados Unidos, en su lucha contra el terrorismo islámico, considera la conducta despiadada de las fuerzas armadas argelinas un modelo a seguir. La visita de Margallo estuvo precedida por la de John Kerry, secretario de Estado americano.

En segundo lugar, la primavera árabe no ha prendido en Argelia. La razón es que el país pasó en 1991 por una experiencia similar a la que actualmente vive Egipto, cuando una victoria democrática del Frente Islámico de Salvación llevó al ejército a anular el resultado de las elecciones… seguir leyendo

Para más información de Política Exterior y CIDOB:

Ignacio Cembrero, “Elecciones en Argelia: la lucha por el poder”, Política Exterior 158, marzo-abril 2014.

Anouar Boukhars, “La paradoja argelina”, Política Exterior 152, marzo-abril 2013.

Rafael Bustos, “Argelia frente a las urnas: la primavera pasa de largo”, Política Exterior 148, julio-agosto 2012.

Informe Semanal de Política Exterior, “La ‘baraka’ no abandona a Buteflika”, 10/03/2014

CIDOB, “Biogafías de líderes políticos: Abdelaziz Buteflika.”

 

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