Relaciones Internacionales – Comunicación Internacional

La batalla por el ciberespacio // The US-China 5G Race

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Política, economía e ideas sobre el mundo en español

22 abril 2019

No podemos dejar el ciberespacio en manos de los técnicos, porque en este dominio están en juego cuestiones políticas y geopolíticas como la gobernanza de Internet, la ciberseguridad e incluso el ciberconflicto.

El francés Georges Clemenceau dijo una vez que la guerra es demasiado seria como para dejársela a los generales. De igual modo, el ciberespacio es demasiado serio como para dejárselo a los técnicos. Y, sin embargo, eso es lo que estamos haciendo. Se ha puesto de manifiesto con el actual revuelo causado por Huawei y el 5G. A las reuniones en las que se iban a tratar los nuevos estándares industriales para la telefonía 5G asistieron expertos técnicos de gobiernos y empresas occidentales. Y estos no repararon en la relevancia del repentino aumento del tamaño de las delegaciones chinas en estas reuniones. Tampoco entendieron las implicaciones en materia de seguridad y geopolítica de que Huawei se asegurara una posición dominante en el establecimiento de los estándares industriales de la segunda fase del 5G, aquella relacionada con el denominado Internet de las cosas. Para cuando el gobierno de Estados Unidos se dio cuenta de lo que había sucedido, el problema había pasado a ser el de recuperar el terreno perdido. Lo que puede acabar siendo demasiado tarde.

Los diplomáticos y los políticos han dejado el ciberespacio en manos de los técnicos: si estos crearon el ciberespacio, que sean ellos los que resuelvan sus problemas. Mientras tanto, los diplomáticos se han obsesionado con el uso de las redes sociales para promocionar la imagen de sus países (con poco éxito). Pero, cada vez con más frecuencia, los problemas que suscita el ciberespacio no son técnicos y no tienen soluciones técnicas. Son asuntos políticos y geopolíticos que van desde la gobernanza de Internet hasta la ciberseguridad, e incluso el ciberconflicto. Estos no son problemas que los técnicos puedan resolver. Surgen en todos los ámbitos del ciberespacio, desde las redes físicas de cables y estaciones de conmutación hasta el nivel social de los humanos que interactúan a través de Internet y la red informática mundial. Se extiende el debate sobre cómo debe regularse la Red y proteger los datos. Los submarinos se entregan a su ballet alrededor de los cables submarinos, ya sea para interceptarlos, cortarlos o protegerlos. Surgen actores malintencionados que utilizan las plataformas de redes sociales para difundir desinformación. Ninguno de estos son problemas técnicos.

En muchos aspectos, la naturaleza y la estructura de los problemas que se registran en el ciberespacio son un reflejo de los del espacio físico. La distinción entre la agenda de la gobernanza de Internet y la de la ciberseguridad refleja la distinción entre la agenda de las cuestiones globales y la de la geopolítica en el ámbito físico. Del mismo modo que las agendas geopolíticas más tradicionales amenazan con distraer la atención de los gobiernos de la agenda de cuestiones globales y debilitar los esfuerzos para resolver sus dilemas, los problemas de ciberseguridad amenazan la gobernanza de Internet. Tanto en el espacio físico como en el ciberespacio, una amplia variedad de actores estatales y no estatales participan ahora activamente en los asuntos internacionales, ofreciendo diferentes visiones, en ocasiones en conflicto, de cómo podrían resolverse distintas cuestiones. En algunos casos, los actores, estatales y no estatales, pueden ser el problema, aunque también parte de la solución. A medida que la relativa hegemonía de Estados Unidos disminuye y surgen puntos de vista divergentes sobre la gobernanza global, las reglas que rigen las relaciones políticas y económicas internacionales se fragmentan. El impacto de esta transición hacia un mundo multipolar se siente con tanta intensidad en el ciberespacio —donde está representado por los desacuerdos entre los países de Internet libre y los defensores de la soberanía cibernética— como en el ámbito físico.

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The battle over 5G and why China is going to win -by F. Zakaria, GPS (April 21, 2019)

ZAKARIA: Now for our «What In the World» segment. All of a sudden it seems 5G is everywhere, from TV ads to presidential tweets. The next generation of mobile technology, 5G, promises speeds up to 100 times faster than our current networks. That means Internet so fast it could spur the growth of automated factories, smart cities and driverless cars.

But Americans must not be fooled by the ads. The U.S. doesn’t have 5G at any sort of scale. According to a new report by the Defense Innovation Board, an advisory committee to the Department of Defense, China is winning the race for 5G dominance. That’s not just because of its giant telecom companies or the power and vision of Xi Jingping.

As the report argues, it’s primarily because of Spectrum, the airwaves that deliver data from cell towers to cell phones. Spectrum is the foundation of mobile Internet. Its frequencies determine how much data can be transferred and how fast. It’s a national asset. It’s in limited supply.

Earlier this month Trump announced that the U.S. was opening up for auction the most Spectrum of any country in the world. But these air waves the government is opening up for 5G may well be the wrong kind. They are high frequency, enabling a huge amount of data to be transferred incredibly quickly, but they operate at a minuscule range, as limited as a few hundred feet.

As the Defense Innovation Board report notes, 5G built for such frequency would require many millions of base stations and all kinds of other infrastructure. That would take time to build as well as lots of money, $400 billion, the authors estimate.

And the U.S. isn’t China. The government isn’t going to lavish funds on digital infrastructure. Today, already, China has nearly 10 times as many 5G base stations as the U.S., and it plans to launch the first widespread 5G commercial network by 2020.

Huawei is becoming expert at 5G networks, which could make it one of the world’s leaders in that technology. And China has already assigned air waves for 5G at a mid-level frequency to its three state telecom companies. This mid-range frequency is at the sweet spot of range and speed, requiring fewer base stations and enabling a faster, cheaper rollout of 5G.

So if middle-frequency Spectrum would translate to a quicker rollout of 5G in the U.S., why isn’t Trump announcing its auction? Because much of it is already used by the Pentagon. And while possible, it’s a bureaucratic headache to get the government and the commercial sector to share Spectrum; 5G represents a huge economic opportunity. Think about our current 4G networks. The U.S. led the world in 4G’s development and rollout.

In 2016, 4G added $100 billion to America’s GDP. It flooded American tech companies with revenues. From 2011 to 2014, industry jobs increased by 84 percent. A much more intense version of this transformation will happen with 5G. And unless the U.S. government acts fast, the main beneficiary will be China.

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