Relaciones Internacionales – Comunicación Internacional

La ira global contra el confinamiento (Ana Alonso)

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El Independiente

En 2021 el malestar social aumentará a no ser que los gobiernos adopten medidas que ayuden a paliar las desigualdades

Hace casi 400 años el poeta George Wither escribía: «Entonces, cuando nuestra enfermedad y nuestra pobreza tenían más necesidades de las que podíamos suplir, las órdenes estrictas enfurecieron más nuestro dolor y obstaculizaron el logro de alivio». Desde el siglo XIV al XVII, Londres sufrió varias oleadas de una epidemia de nombre maldito: la peste, que generó malestar social. Ahora, en la era de la tecnología y la inteligencia artificial, otra pandemia vuelve a encerrarnos y a provocar la ira en diversos confines del planeta.

Aún no hemos superado la crisis sanitaria, mientras vemos cómo se asoma una crisis económica que antes o después derivará en crisis social y política. Sin perder de vista que esta policrisis no se entiende sin el cambio climático. Como dice el pensador esloveno Slavoj Zizek, autor de Pandemia, en una entrevista en El País, «la Covid no salió de una sopa de murciélago en un rincón de Wuhan, forma parte de un sistema».

Con otras palabras expresan esta idea Javier Padilla y Pablo Gullón en Epidemiocracia. «Pandemias como la de la Covid-19 trastocan todas nuestra formas de (con)vivir, especialmente en una crisis sanitaria que es una crisis matrioshka, cubierta por otras crisis como la económica y la ecológica. A este respecto, las emergencias sanitarias van a ser la nueva normalidad». Es una «crisis de civilización», en palabras de la activista Yayo Herrero, autora del prólogo de esta obra.

Terminamos el primer mes de 2021 con más de 102 millones de casos y más de 2,2 millones de fallecidos por la nueva variante de coronavirus conocida como Covid-19, según los datos de la Universidad Johns Hopkins. Este sábado 30 de enero se ha cumplido un año desde la OMS declarase que había una emergencia mundial debido al nuevo coronavirus. Había entonces algo más de 7.800 casos y 170 fallecidos.

La economía global se ha visto afectada por los confinamientos sucesivos. El mundo echó el cierre y aún no puede levantar la persiana, a pesar de que en un tiempo récord se han producido vacunas que empiezan a aplicarse en los países más desarrollados. El país que mejor ha reaccionado hasta el momento, ya que ha vuelto a la senda del crecimiento es China, una superpotencia que parece haber superado esta prueba de estrés.

Un año después de que se declarase la emergencia global, pocos países han logrado doblegar la curva de contagios. Europa ha dado pasos atrás y países que respondieron bien en la primera ola ahora padecen situaciones dramáticas como Portugal, el país con mayor índice de letalidad. Alemania, que fue modélica, también cuenta más muertos que en la peor fase de la primera ola.

Una nueva variante con origen en el Reino Unido se ha propagado a mayor velocidad y a ello se ha unido la relajación de las medida en las fiestas navideñas. Y todo ello ha desencadenado una guerra por las vacunas entre la Unión Europea y el Reino Unido, recién estrenada su salida del club comunitario.

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