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Retorno a las raíces: pregones de Jesús Maraña (2018), Joaquín González Cuenca (2016) y Felipe Sahagún (1989) en las fiestas de San Juan de Sahagún

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Casa familiar de los Maraña en Sahagún, con la torre de San Lorenzo al fondo

acacio - El periodista Jesús Maraña (Sahagún, 1961) abrió el sábado, 2 de junio, las fiestas de San Juan de Sahagún con un pregón cargado de ternura y nostalgia, en el que rememoró parte de su infancia en la villa, retratada por Acacio (padre), marcada por los chupachús y las pipas del kiosco de Carmina y por sus años de monaguillo con don Valentín. Hoy, el afamado tertuliano, reflexiona que en un mundo marcado por las tecnologías «estamos más aislados y nos sentimos más solos que nunca».

Diario de León. 3 de junio de 2018

Texto completo

Joaquín González Cuenca Pregón de las Fiestas de San Juan (2016)

Sahagunesas y sahaguneses:

Vaya por delante mi agradecimiento al señor Alcalde y a la Corporación Municipal por invitarme a pregonar estas fiestas de San Juan de Sahagún. Ellos sabrán por qué lo han hecho. Me he puesto a buscar el motivo que justifique este honor y no encuentro otro que el de mi condición de sahagunés.

Me ha extrañado ver que en el programa de fiestas se me presenta como “facundino”. Y me pregunto: ¿Yo qué soy? ¿Facundino, sahagunino, sahagunense, sahagunés o sahagunero? San Juan, nuestro San Juan, ¿qué era?

Perdonadme la pedantería de hacer uso de mi dedicación profesional a la Filología para intentar deshacer la confusión reinante en ese juego de adjetivos gentilicios. Tomadlo como un desahogo. Pido disculpas anticipadas y os doy mi palabra de que va a ser cosa de poco.

Facundino viene de “Facundo”, porque “San Facundo” es el nombre primitivo de nuestro monasterio y nuestra villa. El término lo puso en marcha mi querido amigo Millán Bravo, que, como buen latinista, estaba empeñado en que todos habláramos casi en latín, y eso es lo que hacemos cuando nos consideramos facundinos. El término es muy hermoso, pero suena extraño en boca de los que sirven copas o manejan el tractor, es decir, la gente normal.

Sahagunense también es término latinizante, pero menos. Es como si a uno de León le llamáramos legionense. No deja de ser un pelín culto, y decir “Yo soy sahagunense” resulta algo como redicho.

Sahagunino es término que usan los historiadores del arte y hay que reservárselo para su uso exclusivo.

Nos quedan dos, sahagunés/a  y sahagunero/a.  Sahagunés/a  es el que, en mi opinión, debería considerarse el más neutro y acomodado a la lengua normal. Es la solución adoptada para los habitantes de las localidades o países que acaban en –án-én, –ín, –ón, –ún, acentuado: Pekín-pekinésSan JuansanjuanésGijón-gijonésLeón-leonés… Y, en concreto, para la solución Sahagúnsahagunés tenemos el modelo de CancúncancunésCamerún-camerunés, etc.

Texto completo

Pregón de Semana Santa   2007 

Mi pregón en las fiestas de San Juan de 1989

“Treinta años después”

Mis palabras en la clausura del curso de enseñanza media de Sahagún el 30/09/ 1997

(Un minuto de imágenes de la década)

¿Qué acabamos de ver?

Un planeta, el planeta azul, desde la distancia, desde el espacio. Grupos de negros con armas corriendo: Africa en movimiento. Manifestantes sindicales con la bandera británica y cascos de mineros. Soldados en combate y acciones terroristas. Imágenes de América Latina con pancartas de presidentes. Fidel Castro arengando a los cubanos. China representada por docenas de banderas y miles de personas. Barcos de refugiados. Desfiles de soldados alemanes y rusos. Elefantes y aves, bosques y agua, petróleo y contaminación. Banderas árabes, el ex presidente egipcio Sadat en uniforme militar y Jomeini bajando las escalerillas de un avión.

Ninguna mención de España, salvo su imagen fugaz, reducida, perdida en el extremo suroccidental del mapamundi, un mapa plano que, de pronto, se transforma en esférico y se mueve, gira, rompiendo barreras artificiales, fronteras y distancias.

EL DÍA QUE YO ME FUI DE SAHAGUN, con vuestra edad, a buscarme la vida, todavía no era posible ver la Tierra como vosotros la acabáis de ver. Estábamos en los inicios de la era espacial. Los primeros satélites aún no permitían la comunicación instantánea. Los teléfonos se comunicaban todos por cable. La televisión era todavía en blanco y negro. España no tenía un solo corresponsal en el extranjero de radio y/o televisión…

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Texto completo: Clausura del curso de Sahagún 1997

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Mi pregón en las fiestas de La Bañeza de 1998

 

 

 

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