
En los mercados que cubrimos, más de la mitad del público muestra inquietud en torno a qué es verdadero y qué es falso cuando se trata de las noticias online. Más del 40% de los encuestados se declaran preocupados incluso en Dinamarca, Alemania o los Países Bajos, lugares que cuentan con medios relativamente sólidos, ampliamente consumidos y fiables, instituciones políticas razonablemente estables y un Estado de Derecho. En Estados Unidos, por ejemplo, la cifra es muy superior. En este escenario, ¿qué hace la gente cuando ve una información importante, sospecha que puede ser falsa o engañosa y quiere chequearla?
Este año a nuestros encuestados les preguntamos justamente eso: cómo proceden normalmente cuando deciden comprobar algo. Los datos (sujetos a sesgos de deseabilidad social) no siempre coinciden con el comportamiento real. Muchos sobrestimamos la frecuencia y la minuciosidad con que verificamos las cosas. De todos modos, los sondeos proporcionan evidencias útiles sobre cómo piensa la gente a la hora de lidiar con información online potencialmente problemática. Y estos datos, a diferencia de otros que a menudo carecen de contexto (por ejemplo, los de comportamiento), pueden ayudarnos a comprender las reacciones del público cuando ve algo relevante que sospecha puede ser desinformación, y a identificar las prácticas de chequeo, tanto a nivel individual como nacional.
EL CRITERIO DE J BALMES (Biblioteca virtual Miguel de Cervantes)
