
REAL INSTITUTO ELCANO (ARI 41/2020 – 8/4/2020)
Resumen
En un ejercicio de prospectiva, este documento analiza diversas tendencias que se pueden empezar a vislumbrar a raíz de la crisis del coronavirus y sus posibles consecuencias para un mundo transformado y para España. Son tendencias que se agrupan en cuatro dimensiones diferentes pero que interactúan entre sí: (1) la temporal (la duración de la crisis y los distintos ritmos a los que se está dando); (2) la económica; (3) la sociopolítica; y (4) la geopolítica. A modo de resumen, concluimos con tres posibles escenarios (entre muchos otros): (1) el de “sálvese quien pueda”, el más negativo; (2) el de la potenciación de una “inteligencia colectiva internacional”, que sería el más positivo; y (3) un escenario intermedio de “paso a paso y salir del paso”. El objetivo es aportar una base para los tomadores de decisiones públicos y privados.
Introducción
La crisis del coronavirus está ya cambiando el mundo. Es transformativa. En la actual situación, prever el impacto del coronavirus y de las medidas tomadas para combatirlo es una tarea imposible. Pero, en un ejercicio de prospectiva, no hay que renunciar a detectar tendencias y anticipar problemas que pueden venir, aunque sólo sea en forma de alternativas, para poder ponerse por delante de la curva ante las difíciles y complejas decisiones a tomar en los tiempos venideros. No es posible a estas alturas siquiera entrever cuál va a ser la nueva normalidad tras esta crisis. No se trata de hacer alarmismo, pero sí de alertar de problemas que se están generando para preparar políticas e instituciones con las que responder, o, mejor aún, anticiparse, aunque se plantean más preguntas que respuestas. Y no siempre hay soluciones para todo.
El marco temporal es importante. No se trata de otear cómo será el mundo de 2030 –aunque deberíamos empezar a pensar y a saber qué mundo queremos/podemos querer dentro de 10 años– sino escudriñar las tendencias a medio plazo, para los próximos dos/tres años. La utilidad del ejercicio es ante todo proporcionar una visión integrada. Se seleccionan cuatro tipos de factores, sus posibles evoluciones y sus causas y consecuencias: el tiempo, la economía, la política y la geopolítica. Su combinación daría pie a un inmanejable número de escenarios, pero en aras de la claridad, elaboramos tres. Se trata también de ayudar a tomar decisiones públicas y privadas informadas y multiescalares.
Aunque no nos referimos únicamente a España, este ejercicio, necesariamente incompleto, está planteado esencialmente desde una visión española y europea.
Ejes de evolución
Las citadas dimensiones en los ejes de evolución no sólo están interrelacionadas, sino que se retroalimentan unas a otras. Algunas tendencias aparecen. Otras estaban en curso y ahora se pueden ver aceleradas, o invertidas. Un concepto clave ya no es el de la resiliencia, en ingeniería “la capacidad de recuperación de un cuerpo deformado cuando cesa el esfuerzo que causa la deformación”, o en psicología “la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas”, pues no vamos a volver al punto de partida. Más útil parece el concepto de histéresis, la tendencia de un material a conservar una de sus propiedades, en ausencia del estímulo que la ha generado, es decir a que haya consecuencias permanentes de esta crisis una vez superada sus causas (definiciones de Wikipedia). Por extensión, el concepto de histéresis se aplica a fenómenos que no dependen sólo de las circunstancias actuales, sino también de cómo se ha llegado a esas circunstancias. Incluso cabría plantearse si será posible lo que Nassim Nicholas Taleb llama “antifragilidad”: la propiedad de los sistemas para incrementar en capacidades tras haber experimentado un shock, un factor de estrés, un “ruido”, fallo, error, ataque o fracaso. Es decir, si tras esta crisis del coronavirus, seremos capaces, no ya de resistir y conservar, sino de mejorar. Si, al fin y al cabo, aprenderemos de esto.
Primer eje, duración: corta/larga/intermitente
Hemos titulado este trabajo “paisajes para el día después”. Pero la ubicación temporal de ese “después” es la primera gran incógnita. La crisis sanitaria, de modo de vida y económica y social, se puede prolongar entre dos meses o mucho más.

Lecciones de una crisis global: coronavirus, orden internacional y el futuro de la UE
Data de publicació:04/2020. Autor:Pol Morillas, director, CIDOB
Conflict and peace scenarios in times of COVID-19
Data de publicació:03/2020. Autor:Juan Garrigues, Deputy Director, Dialogue Advisory Group; Associate Senior Researcher, CIDOB

15 abril 2020 Autor: Martín Ortega Carcelén
Por Felipe Sahagún (15/04/2020)
“La crisis del siglo”, rezaba el titular de portada de Le Point del 9 de abril. La portada del Economist del 1 de febrero presentaba al globo terráqueo con China tapada por una mascarilla con los colores y símbolos de su bandera y el siguiente titular: ¿se convertirá en pandemia el virus de Wuhan?
Hasta el 27 de febrero el semanario más prestigioso de Europa no respondió. “Ya es global”, anunció sobre otra imagen del planeta Tierra, rodeado de bolitas rojas espinadas flotando como satélites alrededor de nuestro planeta: la marca del Covid-19.
Para entonces, habían pasado 51 días desde que la Organización Mundial de la Salud anunció la identificación de un nuevo virus en Wuhan y 47 días desde que el Gobierno chino informó de la primera muerte, el 9 de enero, de un hombre de 61 años que había comprado alimentos en un mercado de pescado de la ciudad.
El origen exacto sigue en disputa, pero los principales epidemiólogos que han investigado los hechos (Sonia Shah, Le Monde Diplomatique, marzo 2020, p. 1 y 21) apuntan, como causa estructural, a “la deforestación, urbanización e industrialización desenfrenadas, que facilitan cada día más medios a los patógenos de los animales salvajes para llegar a los humanos”.
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