Relaciones Internacionales – Comunicación Internacional

Informe CIDOB sobre la Cumbre del Futuro de la ONU (22 y 23 de octubre)

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  • El CIDOB Report Cumbre del Futuro: un pacto global para reconfigurar la gobernabilidad del futuro expone las razones y los argumentos que impulsan la necesaria reforma de Naciones Unidas para dar respuesta a las nuevas crisis y desafíos de la gobernanza en el siglo XXI.

  • Los diez artículos que conforman este CIDOB Report analizan las propuestas y medidas que serán objeto de negociación en la «Cumbre del Futuro» de Naciones Unidas los próximos días 22 y 23 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York, además de la posición de los diferentes actores implicados y los intereses que hay en juego.

(19/09/2024). “Los desafíos del siglo XXI requieren instituciones que resuelvan los problemas del siglo XXI”. Estas declaraciones del Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, resumen la vocación de la «Cumbre del Futuro» que se presenta como una oportunidad para actualizar y reformar las instituciones globales, incluido el Consejo de Seguridad, y la arquitectura financiera internacional “con el fin de reflejar y responder a las realidades políticas y económicas de hoy y de mañana”.

La falta de representatividad en los órganos principales de la organización, las demandas de más participación e inclusión y más transparencia en la toma de decisiones y la rendición de cuentas, y la necesidad de dotar a las instituciones multilaterales de recursos financieros, humanos y técnicos para hacer posible avanzar la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), son algunas de las cuestiones que se abordan en esta publicación coordinada por Anna Ayuso, investigadora sénior de CIDOB. Los artículos se articulan entorno a los cinco ejes principales de la «Cumbre del Futuro»: financiación del desarrollo sostenible; paz y seguridad; ciencia tecnología e innovación; juventud y generaciones futuras, y transformación de la gobernanza global.

Aunque la mayoría de los once autores del CIDOB Report reconocen que no se alcanzarán acuerdos globales en todos los ámbitos mencionados debido al contexto actual de rivalidad geopolítica y competición estratégica, la Cumbre debería finalizar con la adopción por parte de los Estados Miembros del «Pacto para el Futuro», el «Pacto Digital Mundial» y una «Declaración para las Generaciones Futuras» en el anexo. El objetivo del «Pacto para el Futuro» no es tanto elaborar una nueva agenda como ayudar a cumplir las agendas ya existentes. En este sentido, Pol Morillas, director de CIDOB, considera que “la ambición y el alcance de los debates pueden proporcionar una base más acorde con los retos y el grado de complejidad e incerteza del contexto internacional sobre la que poder ir construyendo la gobernanza del futuro en la que el Sur Global emerge como un actor con voz propia”.

Fortalecer la gobernanza económica global

Los dos capítulos iniciales abordan el primer ámbito de la Agenda: las cuestiones financieras. Víctor Burguete, investigador sénior asociado de CIDOB, se centra en la reforma de la arquitectura financiera internacional y las propuestas para dotar a las instituciones financieras de mayor legitimidad y transparencia, pero también de capacidades para responder de forma eficaz y rápida a los problemas de deuda soberana de forma equilibrada para los países del Sur, muchos de los cuales se encuentran en cifras históricas de endeudamiento tras la crisis de la COVID-19. En esta misma línea, se pronuncia José Antonio Alonso, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, para quien “parte de los esfuerzos reformadores deben dedicarse a sentar las bases de una gobernanza económica global no solo más eficiente, sino también más incluyente”. Su capítulo pone el foco en la cuestión crucial de la financiación de la Agenda de Desarrollo, y es que la «Cumbre del Futuro» sentará las bases para las negociaciones de la Conferencia de Financiación Internacional para el Desarrollo, que se celebrará en 2025. Se propone, en este sentido, la forma de maximizar las fuentes de recursos hoy infrautilizados, como los derechos especiales de giro o la banca multilateral de desarrollo, pero también la necesidad de ordenar la ineficiente maraña de instrumentos financieros que hoy trabajan desordenadamente.

Los retos de la Agenda de Paz

La construcción de la paz, eje esencial de la creación de Naciones Unidas, se halla actualmente vapuleada por la proliferación e intensificación de los conflictos. Rafael Grasa, investigador sénior asociado de CIDOB, explica las negociaciones en curso para abordar la reforma del Consejo de Seguridad en un contexto de crisis de legitimidad debido al bloqueo practicado por las grandes potencias con derecho a veto. Se advierte que, además de la reforma de su composición y su funcionamiento, están en juego los propios valores y principios del orden internacional. El politólogo Jordi Armadans se adentra en los instrumentos de construcción de paz desde la perspectiva de la protección de los derechos humanos, alertando que los retrocesos democráticos y el aumento de la vulnerabilidad de las personas debilitan la consolidación de la paz. También avisa de los peligros de la proliferación de armas –los países poseedores de armas nucleares disponen de un arsenal conjunto de más de 12.000 armas nucleares– y de una visión militarista de la seguridad colectiva.

Los desafíos de la transición digital

Marta Galceran, investigadora principal de CIDOB, atiende a las negociaciones del «Pacto Digital Global» cuyo objetivo es establecer un consenso de alcance mundial sobre los principios que deben gobernar el ciberespacio para garantizar una transición digital transparente, inclusiva, segura y responsable, que permita avanzar hacia objetivos tan urgentes como conectar a los 2.600 millones de personas en el mundo sin acceso a internet. Dichas negociaciones han puesto en evidencia la existencia de una brecha geopolítica, pero también una controversia sobre el papel de los Estados en un espacio en el que, hasta ahora, ha predominado una gobernanza descentralizada. Por otro lado, el tema de la integridad de la información se profundiza en el artículo de Carme Colomina, investigadora sénior de CIDOB, quien parte de la premisa de que la información veraz es un bien común protegido por el derecho internacional. Se alerta de que la desinformación y los discursos del odio sobre determinados colectivos tienen consecuencias negativas en todos los ámbitos del desarrollo y, por ello, es necesario un marco de rendición de cuentas y responsabilidad para las plataformas y agencias implicadas como el que propone el Informe sobre la Integridad de la Información de las Naciones Unidas.

El pacto para las generaciones futuras

Anna Ayuso y Waldo Swart, analizan la iniciativa del Secretario General de incorporar al «Pacto para el Futuro» una declaración anexa sobre las generaciones venideras. Esta declaración se enmarca en la necesidad de impulsar una perspectiva a largo plazo que tenga en cuenta los efectos de las decisiones presentes en la población del futuro. Con este objetivo, se plantea la necesidad de fomentar procesos participativos que incluyan a las generaciones más jóvenes en los procesos de negociación y de incorporar un principio de solidaridad intergeneracional que aborde la lucha contra las desigualdades presentes. La exigencia de anticipación, transparencia, participación e innovación están también muy presentes en el capítulo de Cristina Gallach, exsecretaria general adjunta de Naciones Unidas, relativo a la reforma institucional de Naciones Unidas, en el que se señala que, para poder actuar a tiempo y de forma eficaz ante crisis como la del cambio climático, es necesario reforzar las capacidades, pero también cambiar la cultura institucional e incorporar herramientas de innovación tecnológica. “Innovar, colaborar y anticipar son tres verbos que deben conjugarse mucho más en las Naciones Unidas del siglo XXI” afirma Gallach para quien el «Pacto del Futuro» supone una “puesta a punto de una organización tan imprescindible como desfasada”.

El último capítulo, firmado por el investigador sénior de CIDOB Ricardo Martinez, se dedica al papel de las ciudades en la gobernanza global como agentes de cambio e innovación para alcanzar las metas de los ODS. Las ciudades han conseguido incorporar la dimensión urbana en el «Pacto para el Futuro», pero de modo muy insuficiente en relación con el peso que estas tienen con respecto a la población y producción económica, social y cultural global.

 

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